La teoría de los sueños

El sueño es una actividad que puede ser considerada como la función psicobiológica más importante de la vida del ser humano, ya que ocupa casi el 30% del tiempo cotidiano. Los sueños son un campo de estudio muy complicado, que lleva investigándose más de 50 años y que ha provocado fascinación, controversias y especulaciones durante mucho tiempo.

Los sueños no pueden analizarse directamente, sino a través del soñador; por este motivo, es difícil realizar un análisis correcto, ya que el soñador, a cada minuto que pasa, olvida más y más detalles de lo que ha soñado.

Durante años se ha discutido mucho sobre el significado de los sueños, debido a que los recuerdos de personas, lugares, actividades que hacemos o emociones que sentimos se reflejan en ellos, pero de una forma tan fragmentaria que no podemos predecir cómo aparecerán ni qué significan.

Antecedentes históricos en el análisis psicológico de los sueños

Los sueños son fenómenos naturales que han sido estudiados por investigadores de varias disciplinas, como la fisiología, la psicología y la antropología.

En las sociedades primitivas, las personas eran incapaces de distinguir entre la realidad y el mundo de los sueños. En la época griega y romana, los intérpretes de sueños acompañaban a los líderes militares en la batalla, ya que los sueños se entendían como mensajes de los dioses. Los sueños tenían carácter profético y se buscaban en ellos señales de advertencia y consejo.

A finales del siglo XVIII, los sueños dejaron de tener importancia y significado, ya que se entendían como un producto de la ansiedad o de una simple indigestión.

Más tarde, a finales del siglo XIX, Sigmund Freud revolucionó el estudio de los sueños e hizo revivir su importancia, su significado y la necesidad de interpretarlos.

En la actualidad, las ciencias cognitivas y la neurociencia moderna niegan que el modelo de Freud tenga validez empírica. En particular, Allan Hobson y Robert McCarley, a partir de las evidencias fisiológicas a disposición de la investigación, han propuesto una teoría racional que destaca que los sueños corresponden a procesos cerebrales y que su contenido es transparente.

Así, históricamente, se ha pasado del análisis mágico, independiente del soñador, a formas de análisis basadas en teorías científicas acerca del funcionamiento cerebral de cada soñador.

Es posible que la gente crea en los significados ocultos de los sueños y dé importancia a estas historias porque surgen de asociaciones al azar y nuestro cerebro tiende a sobrevalorar la información irrelevante y casual. A pesar de la evidencia científica y de que la estadística dice que es normal que se den ciertas casualidades cada cierto tiempo, nuestro cerebro muchas veces se resiste a creerlo.

Los sueños desde la corriente psicoanalítica

El neurólogo vienés Sigmund Freud fue el padre del psicoanálisis y, según él, los sueños eran la vía regia hacia los secretos del inconsciente. Según Freud, las defensas del yo se relajan mientras dormimos y los impulsos que normalmente están reprimidos vuelven a la consciencia a través de los sueños.

El método que utiliza Freud para investigar los sueños se basa en la asociación de ideas. Freud distingue entre dos tipos de contenidos en los sueños, dos conceptos que también recogemos en nuestro glosario de términos de psicología:

  • Contenido manifiesto: es la historia o los sucesos tal como el soñante los vive. Es un material elaborado a partir de las experiencias cotidianas y los deseos reprimidos mediante los distintos procesos de elaboración onírica. El contenido manifiesto no se encuentra en el nivel del significado, sino en el del símbolo.
  • Contenido latente: es el significado verdadero del sueño. El psicoanalista se esfuerza por interpretar el contenido manifiesto que el paciente le relata para revelar el contenido latente, es decir, su significado.

Freud considera que es con el estudio del contenido latente cuando el psicoanalista puede descubrir los estímulos que provocan el sueño, la procedencia del material anímico, el eventual sentido de lo soñado y las razones de su olvido.

Según Freud, todos los sueños representan la realización de un deseo del soñador, incluso las pesadillas; por lo tanto, todos los sueños son interpretables y se les puede encontrar un sentido.

El deseo aparece disfrazado en el sueño, un proceso denominado “deformación onírica”. Esta deformación es intencional y se debe a la censura que el sujeto ejerce contra la libre expresión de deseos que, por algún motivo, considera inaceptables.

Para Freud, la infancia es un periodo clave de nuestra vida psíquica, hasta el punto de que, en la edad adulta, la mayoría de los sueños se relacionan con los deseos, traumas y recuerdos de la infancia.

Los sueños desde la corriente neurobiológica

La neurobiología sostiene que el sueño no es un cese de la actividad cerebral, como postulaban ciertas teorías pasivas que lo entendían como una reducción progresiva de las funciones biológicas que necesitan recuperarse. La neurobiología ha descubierto que el sueño es un tipo diferente de actividad que obedece a funciones diferenciadas de algunos núcleos del cerebro. Durante el sueño, estos núcleos alternan procesos de activación e inhibición, y generan así las diferentes etapas del sueño.

Para estudiar la fisiología del sueño, el electroencefalograma (EEG) es una herramienta muy importante. El EEG es la representación gráfica y digital de las oscilaciones de la actividad eléctrica del cerebro, registrada mediante electrodos colocados sobre la piel en distintas regiones de la cabeza.

Fases del sueño

Durante el sueño se producen cambios característicos de la actividad eléctrica cerebral que son la base para dividirlo en varias fases:

  • Sueño no MOR (NREM): aparece a medida que se apagan los sistemas que mantienen la vigilia y se activan los generadores del sueño. Está compuesto por cuatro fases; los tres primeros estadios se caracterizan por el registro de ondas theta y el cuarto, el más profundo, presenta ondas delta.
  • Sueño MOR (REM): aunque en este momento el tono muscular es nulo (con excepción de los músculos respiratorios y los esfínteres vesical y anal) y la respuesta a los estímulos externos es mínima, existe una gran actividad oculomotora, así como una gran actividad cortical, variaciones de la presión arterial y erecciones. Durante esta fase se producen la mayoría de las ensoñaciones, y las personas que despiertan en ella suelen recordar vívidamente su contenido.

La neurociencia explica que, en la fase inicial, la mayor parte de nuestros sueños repasan nuestras actividades cotidianas y las preocupaciones que ocupan nuestra mente. En la fase REM, nuestro cerebro muestra una gran actividad y se producen sueños a menudo ilógicos y cargados de emociones.

Estas teorías consideran que lo que sucede es una sinfonía de neurotransmisores en la que los aumentos de acetilcolina estimulan los centros emocionales, mientras que las caídas de serotonina y noradrenalina apagan las áreas cerebrales que gobiernan la razón, la memoria y la atención. Es decir, los centros que controlan las emociones están acelerados mientras que los que controlan el pensamiento lógico están frenados. En estas circunstancias, nuestro cerebro genera una historia a partir de información al azar y así se construyen los sueños.

Cuándo pedir ayuda

El sueño infantil merece un capítulo aparte. Las pesadillas, los terrores nocturnos o los despertares frecuentes son un motivo de consulta habitual en las familias y a menudo tienen que ver con los miedos propios de cada edad. Puedes leer más sobre los trastornos del sueño en la infancia y cuándo conviene pedir ayuda.

En los adultos, cuando ciertos sueños se repiten, inquietan o interrumpen el descanso (algo frecuente en épocas de ansiedad), suele merecer la pena hablarlo con un profesional. En el Centro Psicológico Gran Vía trabajamos ese material en terapia individual en Bilbao. Pide cita y lo vemos con calma.

Bibliografía

  • Alonso, José Ramón. “El mito de la interpretación de los sueños”. http://jralonso.es/
  • Carrillo Mora, Paul; Ramírez-Peris, Jimena; Magaña-Vázquez, Katia. “Sleep neurobiology and its importance: anthology for the university student”. http://new.medigraphic.com/
  • Munévar, María Claudia; Pérez, Andrés Manuel; Guzmán, Eugenia (1995). “Los sueños: su estudio científico desde una perspectiva interdisciplinaria”. Revista Latinoamericana de Psicología. http://www.redalyc.org/
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Sonia de la Peña

Psicóloga clínica y directora del Centro Psicológico Gran Vía en Bilbao. Desde siempre me ha apasionado la vida y las personas. Me ha fascinado entender cómo reaccionamos ante distintas situaciones y cómo podemos acompañarnos para resolver conflictos y recuperar la felicidad

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