LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Qué es la hipocondría

La hipocondría es una enfermedad englobada dentro de los trastornos somatomorfos según el manual diagnóstico DSM-IV. Los trastornos somatomorfos son aquellos cuya característica común es la presencia de síntomas físicos que sugieren una enfermedad médica y que no pueden explicarse completamente por la presencia de una enfermedad.

La hipocondría, en concreto, consiste en la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos. Dicha preocupación persiste durante al menos 6 meses a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas apropiadas, y provoca malestar o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la vida de la persona.

Síntomas de la hipocondría

En la hipocondría, las preocupaciones de la persona hacen referencia a:

  • Funciones corporales: por ejemplo, el latido cardíaco, el sudor o los movimientos peristálticos.
  • Anormalidades físicas menores: por ejemplo, pequeñas heridas o una tos ocasional.
  • Sensaciones físicas vagas y ambiguas: por ejemplo, “corazón cansado” o “venas dolorosas”.

La persona tiende a atribuir estos síntomas o signos a la enfermedad temida y se encuentra muy preocupada por su significado, su autenticidad y su etiología.

A nivel conductual son muy frecuentes las exploraciones físicas repetidas y las pruebas diagnósticas, unas comprobaciones que recuerdan a las que aparecen en el trastorno obsesivo-compulsivo. Normalmente, las explicaciones del médico no consiguen aliviar la preocupación del paciente. Es decir, aunque las exploraciones físicas o las pruebas que realizan los médicos especialistas sean normales, la persona no se tranquiliza.

Las personas que sufren esta enfermedad pueden alarmarse con la lectura o los comentarios sobre enfermedades, con la noticia de que alguien se ha puesto enfermo o incluso con la observación de lo que ocurre en su propio cuerpo. La preocupación por la enfermedad se convierte a menudo en un tema reiterado de conversación y en una respuesta a situaciones de estrés.

A quién afecta y cómo evoluciona

Es un trastorno que puede aparecer a cualquier edad y que afecta tanto a hombres como a mujeres. Los datos de prevalencia indican que afecta a entre un 1 y un 5% de la población. El curso de la enfermedad es generalmente crónico, con periodos de mayor o menor intensidad, aunque a veces la persona se recupera del todo.

Tratamiento de la hipocondría

En cuanto al tratamiento, el enfoque más conocido es el cognitivo-conductual, muy próximo al que empleamos en terapia para la ansiedad en Bilbao. En terapia se trabajan varios aspectos.

Información y experimentos conductuales

Se comienza por dar información precisa sobre el problema, es decir, que la persona conozca el trastorno que tiene, sus rasgos y sus características. Seguidamente se realizan experimentos conductuales, esto es, se discuten con el paciente algunas conductas que realiza y que contribuyen a mantener el problema.

Tras ello, paciente y terapeuta acuerdan una serie de restricciones o autoprohibiciones que el paciente se compromete a respetar. Se compromete a no:

  • Hablar de sus síntomas con su entorno.
  • Realizar visitas innecesarias a médicos.
  • Buscar información sobre enfermedades.
  • Autoinspeccionarse o manipularse el cuerpo.

Cuestionar las ideas de enfermedad

Igualmente importante es el cuestionamiento de las ideas de enfermedad del paciente. Para ello, se le enseña a realizar un autorregistro con datos a favor y en contra de sus hipótesis (el “diario de hipocondría”). Analizando este diario se trabajan las creencias irracionales del paciente acerca de la enfermedad y su reestructuración.

El papel de la atención en los síntomas

Un aspecto esencial en el tratamiento es mostrar al paciente el papel de la autopercepción de las sensaciones corporales, es decir, cómo al dirigir nuestro foco de atención hacia esos síntomas, estos aumentan. Para ello, se le entrena en algunas técnicas de distracción.

Prevención de recaídas

Especialmente importantes son la prevención de recaídas y las sesiones de seguimiento, teniendo en cuenta que un estresor o una enfermedad pueden reactivar la hipocondría.

Cómo te ayudamos en el Centro Psicológico Gran Vía

Cuando el miedo a estar enfermo ocupa buena parte del día, es posible romper ese círculo con ayuda profesional. En el Centro Psicológico Gran Vía trabajamos la hipocondría en terapia individual en Bilbao, a un ritmo adaptado a cada persona.

Bibliografía

  • American Psychiatric Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV).
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. Manual de psicopatología.
  • Centro de Documentación de Estudios y Oposiciones (CEDE) (2011). Manual de psicología clínica.
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Sonia de la Peña

Psicóloga clínica y directora del Centro Psicológico Gran Vía en Bilbao. Desde siempre me ha apasionado la vida y las personas. Me ha fascinado entender cómo reaccionamos ante distintas situaciones y cómo podemos acompañarnos para resolver conflictos y recuperar la felicidad

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